De Genios y Magos, Debilidades, Para Volar, Tres para Crear

SÓCRATES

democracia

La ocho en la espalda. Arriba del número no estaba escrito su nombre, decía DEMOCRACIA. Podría decir Fútbol, talento, doctor, taco, nostalgia, alegría, exceso o simplemente ídolo. Pero no, sobre ése número ocho decía DEMOCRACIA. Por ella peleó, vivió y jugó. Por ella discutió miles de horas a lo largo de sus 57 años, con amigos, con desconocidos, con políticos, con ciudadanos, con familiares. Le hubiera bastado sólo con jugar al fútbol para destacarse y convertirse en eterno, incluso de manera más pragmática podría haber logrado algún título más, fundamentalmente un Mundial. No le interesaba. No había venido a eso.

Habló cuando todos temían hablar. Habló desde un lugar, desde donde nunca nadie había hablado. Cuando el amarillo significaba DEMOCRACIA, su tobillera llevaba ése color. Su vincha no era finita, y no llevaba ninguna publicidad: había mensajes, proclamas y libertad. Fue parte de la “Democracia Corinthiana”: con el equipo en la segunda categoría, un sociólogo agarró la presidencia y juntos instauraron una manera de decidir absolutamente todo lo relacionado al club y su fútbol. Votaban sobre la alimentación, las concentraciones, el estilo de juego y la vestimenta. Educaron desde el fútbol, mostraron el camino.

festejo hermosa corint

Luego de una derrota con su Corinthians la barra los fue a esperar a la salida del vestuario. Los insultaron y querían golpearlos. Dos horas después, pudieron dejar el estadio. Él, dijo no, así no. A partir de allí, el equipo gana 5 partidos consecutivos, todos con goles de Sócrates: Nunca festejó ninguno de esos goles. La barra se acercó a él, querían que disfrutara con ellos. Entonces respondió: “hace dos semanas me querían golpear y ahora me quieren abrazar”. Adoctrinó a la masa, logró que el equipo y la hinchada jugaran y sintieran al mismo ritmo. Después, desde la selección, logró llegar a todas las hinchadas del país. Fue capitán en los dos Mundiales que disputó. Era un líder. Su liderazgo se apreciaba en sus ojos, se presentía en sus palabras y se manifestaba en sus acciones.

torcida

Medía un metro noventa y tres. Daba notas por la mañana y en compañía de un whisky o una cerveza. Jugó en el club más popular de San Pablo y utilizó el amor que le tenían para sembrar ideas, tejer conceptos y generar grietas. Calzaba 41 y sólo dejó de fumar durante el Mundial de España 82`. Se equivocó al arreglar en Fiorentina y luego de una operación de espalda ya nunca fue el de antes. Se retiró joven, intentó volver a la medicina, hizo un par de discos de música pero tenía una voz horrible y entonces se dedicó a estar preparado: para charlar, para pensar, para compartir, seducir y concientizar. Murió en diciembre del 2011, un domingo, justo cuando su Corinthians fue campeón, justo como lo había planeado.

vincha

Hoy conocí en profundidad la historia de una persona que utilizó la idolatría para una causa fundamental. Logró inspirar las almas de un pueblo sumergido en el silencio y el horror, y tomó las riendas de ese sueño para nunca más soltarlas. Participó en todos los partidos políticos de Brasil: quería escuchar, debatir y profundizar. Sus ideas se masificaron fuera de la cancha y su nombre representó la lucha y la convicción. DEMOCRACIA, se leía por encima de su número ocho.

 

Por Learojas

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