TODOS EN LA MISMA BOLSA
Fue un gran escalofrío futbolero. Como si la desilusión deportivo más grande de la historia se hubiese abalanzado sobre el hincha del fútbol: sobre el loco, sobre el que va siempre, sobre el que lo toma tranquilo, sobre el fanático, sobre el de Santa Fe, sobre el porteño, sobre el que sueña desde el Argentino A, sobre el que lucha la B Metropolitana, sobre el que sufre en cada partido del Nacional B, y los que están en la división más alta.
Se nos vino todo abajo. Fue una sensación conjunta, un sentir popular, un rechazo masivo. La posibilidad de que todo de lo mismo, de que las decisiones buenas y las malas tengan el mismo peso, de que todo de igual. El valor de las palabras y las acciones, de dirigencias serias, de equipos con proyectos, de jugadores respetuosos, profesionales y comprometidos, eso es de respetar, eso hay que premiarlo, por más que seamos fanáticos de la contra: es sano para un futbolero saber reconocer el modo, la manera, el camino a seguir.
Por suerte pasó, pero algo tiene que quedar. Por que en la vida todo pasa, pero dejando su marca, abriendo una grieta, planteando una meta, haciéndonos más fuertes, posibilitándonos la vivencia, la experiencia y el trajín para seguir adelante, para crecer. Que las palabras y las acciones de un dirigente impresentable como Grondona no nos pasen livianamente, que no nos de lo mismo, que nos perturbe, que nos ofenda, que nos irrite y nos haga reaccionar. Aunque sea para pensar, un minuto, si en la vida todo nos da lo mismo. Si el fin justifica los medios, si vale el como sea para cualquier aspecto, dentro y fuera del campo.
LEANDRO ROJAS


