BUENAS VOCES

DE UNA DE LAS MEJORES REVISTAS DE FÚTBOL, ROBO LO MEJOR DE UN TIPO AL QUE AÚN NO LE HE DADO EL LUGAR QUE SE MERECE. ME CUESTA PONER LA RADIO Y ECHARME A VOLAR. PERO SIEMPRE QUE ENCUENTRO EN PAPEL O EN TELE A DOLINA, ME ENTREGO A QUE PUEDA SUCEDER, POR QUE ALEJANDRO LOGRA CON SUS PALABRAS LO MISMO QUE GENERAN LOS CRACKS CUANDO SE ENCUENTRAN CON LA PELOTA: ESA SENSACIÓN DE QUE ALGO BUENO PUEDE PASAR.

 

¿Algunas de tus cualidades como amigo, pareja o padre las demostrás en la cancha?

Yo no creo que se juegue como se vive. Probablemente, se juegue como no se vive. El chiquito desposeído que era Maradona se convertía en un rey dentro de la cancha. Probablemente, necesitara entrar a la cancha para abandonar sus rémoras, sus falencias, sus carencias… Entonces, salía de una vida dura, en la que no era nadie, y entraba a un cuadrado en donde era el mejor de todos y era reverenciado. Uno va a la cancha a buscar lo que no encuentra en la vida cotidiana o a descargar, por decirlo banalmente en un sentido psicológico, agresividades que en la vida cotidiana nos conducirían a la cárcel. El fútbol nos conduce a menudo a la expulsión, pero no más allá.

¿Te enseñó algo de la vida el fútbol?

No creo. A mí me gusta mucho el fútbol y, en todo caso, si uno sabe pensar es más fácil jugar. En general, los buenos jugadores no son cultos ni preparados, pero piensan bastante bien. Se los nota complejos de pensamientos, aunque no tanto de idioma. El caso paradigmático es Riquelme, que no tiene una riqueza de expresión muy grande pero, sin embargo, no dice lo que dicen todos. Algunas veces se pone en entredicho él mismo, o pone en entredicho las grandes verdades del fútbol. Tiene capacidad de relativizar.

Es factible que las personas cambien de ideas políticas, de religión o de patria, pero no están frecuente que cambien de equipo de fútbol. ¿Cómo explicas este fenómeno?

Ser hincha de un equipo no responde a ningún tipo de realidad. No está relacionado con una evaluación del universo como, por ejemplo, la religión, que requiere creer. Uno puede encontrarse con alguna cosa que le haga perder la fe. En cambio, el fútbol es una decisión sencilla, personal, y no admite refutación. Uno puede desengañarse de un político y dejar de ser demócrata progresista, una vez que descubre que Lisandro de la Torre hizo algo que a uno no le gusta. Pero lo del equipo de fútbol, diría Karl Popper, no tiene falsación (N. de R.: se refiere a la corriente del refutacionismo fundada por el filósofo austríaco). Entonces no importa lo que ocurra, no importa que perdamos y, como ocurre con algunas otras cuestiones que son mágicas, como el psicoanálisis, cualquier cosa que ocurra viene a darnos la razón. Si Boca pierde, seguimos siendo de Boca para demostrar la fortaleza que tenemos en la derrota, y si gana porque gana…Hay disciplinas en las que cualquier suceso viene a demostrar algo.

¿Qué significa para vos que veintidós tipos corran detrás de una pelota?

Nó se si contestar esa pregunta, porque ésa es una manera cínica e insuficiente de describir el fútbol. Es como decir que el Quijote es un kilo de papel y cien gramos de tinta. O que las matemáticas son garabatos en un papel… Es una definición insuficiente y peyorativa. A mí, el idioma chino me parece una serie de firuletes… Los que no saben que es el fútbol, ven a esos veintidós tipos y piensan que son unos enfermos.

Entonces, ¿Qué más es el fútbol?

Se suele decir que es una pasión. Creo que los que dicen eso, lo hacen sin saber lo que significa. La pasión, en su primera acepción, es un padecimiento, algo enfermo que indica que algo no está bien. Creo que, evidentemente, cuando uno está loco como para hacer desparramar sus cenizas en el césped de su cancha, hay algo de patológico. Yo más que pensar en el fútbol como pasión, prefiero hablar del fútbol como deporte, que quiere decir competir y hacerse cada tanto un poquito de mala sangre porque perdés. Lo demás, no lo acepto. A esa pasión que implica llorar, como hacen algunos, jactándose incluso, no la entiendo. Habrán llorado cuando tenía 11 años, no cuando tienen 40.

¿Qué cosas no te gustan del fútbol?

No me gusta la futbolización del Universo. Que esta futbolización sea inevitable no me gusta. Que la colección de metáforas del fútbol haya invadido el discurso, también me molesta. Y me molesta que haya un maridaje tan frecuente entre la literatura y el fútbol. Lo digo yo, que soy culpable de algunas historias. Pero vea usted, me arrepiento, por que sale perdiendo la literatura.

¿Por qué?

Por que el escritor que escribe sobre fútbol se parece más, en general, a un periodista deportivo que resolvió escribir un cuento que a un escritor que toma al fútbol como tema. No digo que el futbol no sea un tema, pero que se haya convertido en el tema principal de la literatura argentina me parece raro. Hay grandes escritores, sí, pero después existe una raza que narra historias del tipo: “iban cuarenta y cinco minutos del segundo tiempo, yo estaba en la tribuna y el referí cobra penal…”. Y de ahí, tres páginas de un supuesto suspenso…¿Qué va a pasar? O la va a meter o la va a errar. No puede pasar nada mas. No es así como se escribe. SE ESCRIBE PARA HACER UN JUICIO SOBRE LA CONDICIÓN HUMANA. Si podés hacer eso a  partir de un cuento de fútbol, fenómeno. Ahora, si el asunto es ver cuánto puede importar que una jugada termine en gol o no, es lo contrario a la literatura, por que la literatura debería descubrir (justamente, y ya que estamos indagando en la cuestión humana) que no importa si fue gol o no. Son otros los objetivos de la literatura, no crear un suspenso acerca de una jugada.

EXTRACTOS DE UN CAÑO DE MARZO DE 2011.

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